2 febrero 08
VIAJAR EN FAMILIA
Las vacaciones que estresan
ES TAL VEZ EL UNICO MOMENTO DEL AÑO EN QUE LA FAMILIA CONVIVE LAS 24 HORAS. CUANDO HAY PROBLEMAS LATENTES, ESTOS SE AGUDIZAN. EL ESTRES DE ¿DESCANSAR? JUNTOS.
Georgina Dritsos. ESPECIAL PARA CLARIN
"Necesito vacaciones de las vacaciones". Aunque esta frase suene extraña, son muchos los padres y las madres que la pronuncian, tanto entre sus pares como en la intimidad de los consultorios de los psicólogos, una vez que regresan de las vacaciones en familia. Se entiende: en ocasiones, esos días de descanso ansiados durante todo el año terminan siendo una odisea en la que nadie la pasa bien. O, peor aún, algunos disfrutan a costa de la insatisfacción de los otros miembros de la familia o acompañantes de viaje."Recuerdo unas vacaciones cuando me fui con mi hijo que en ese momento era un adolescente de 16 y mi hija que tenía unos 20. Yo estaba recién divorciada y pensé que unas vacaciones familiares serían mi solución. Resultó todo lo contrario. Los chicos casi no querían ayudar en las tareas del hogar, no querían ir en familia a la playa. Además, la mayor volvía entrada la mañana y dormía casi hasta la noche y el menor también se iba: hacía su vida. Mis amigas se habían ido a otros lugares de veraneo y me sentí tan sola durante esos quince días, por no tener ningún adulto con quien compartir, que juré nunca más armar una vacación pensando sólo en los chicos", dice Mariela Alvarez, una peluquera de Capital. Mariela no es una excepción. Lo que le pasó a ella es más frecuente de lo que se piensa. Son muchos los padres que durante las vacaciones ven cómo su paciencia desaparece con facilidad, en parte porque durante el año hay menos contacto con los hijos y con la propia pareja, lo cual a veces permite que ciertas situaciones, como ser la falta de comunicación, pasen desapercibidas."Las vacaciones producen una reestructuración familiar -dice la psicóloga María Vieyra, coordinadora de la Fundación ICCAp de Investigación en Ciencias Cognitivas Aplicadas. Al no existir la rutina, empiezan a cambiar los horarios, los tiempos de todos empiezan a alterarse y comienzan a surgir conflictos donde antes no los había y los deseos de uno se pueden interponer con lo que quiere hacer el otro. Lo ideal es que las vacaciones sean un tiempo de reencuentro donde uno puede preguntarle al otro cómo le va, algo que durante el año a veces no puede hacer". dice Vieyra.El psicólogo Carlos Alberto Funes, experto en el tratamiento del estrés, coincide con la visión de Vieyra. "Las familias con disfunciones anteriores son más proclives a tener muchos más problemas en esos días, porque en la vida cotidiana esas disfunciones se van tapando. El no verse los unos con los otros a veces es una solución cuando no se llevan bien. Por lo tanto, si durante el año se taparon los problemas, la pregunta pasa a ser qué hago con este vacío al que me enfrento durante las vacaciones y llenar ese agujero resulta mucho más complicado".Para que todos los integrantes del clan familiar queden conformes una clave sería hacerlos participar en la toma de decisiones."Cuando a un adolescente se le muestra que su opinión importa, la respuesta va a ser positiva, porque va a sentir que realmente está participando en una toma de decisión importante para el grupo. Obviamente que el adolescente no va decidir las vacaciones, pero entra en juego la pericia de los padres para fomentar más el diálogo y hacerlo sentir que él también esta decidiendo adónde ir", explica Vieyra.En cuanto a los hijos más chicos, un detalle muy importante en esta época es mantenerle sus rutinas habituales, para que el cambio no sea tan grande que los descoloquen. Conservar sus horarios habituales de comidas y no variar su dieta, llevar sus juguetes favoritos e intentar mantener sus horarios de sueño, son algunas de las recomendaciones que hacen los expertos para darle un marco de tranquilidad y contención a los chicos. Aunque parezca una paradoja increíble, las vacaciones, tanto en lo que se refiere a planearlas como a vivirlas, pueden ser una fuente importante de estrés. "También pueden producir distrés, que es el entendido como estrés malo'. Es decir, se trata de la imposibilidad que una persona puede tener para adaptarse a situaciones nuevas, a cambios, por diversas razones de tipo psíquicas o físicas que se dan más que nada en personas o sistemas familiares cuyos recursos de adaptación estás muy agotados por diversos motivos", explica Funes. "Durante los primeros tres o cuatro días, que es más o menos lo que lleva adaptarse al cambio, es probable que todos estemos histéricos, nerviosos, así que ahí hay que redoblar la paciencia. Durante esa adaptación está el que, por ejemplo, duerme todo el día o el que está sobreexcitado, lo cual es normal. Para que el organismo se adapte al cambio hay que tener un poquito de paciencia", finaliza.
PLANEARLO MEJOR
El psicólogo y socio fundador de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés, Carlos Alberto Funes, brinda algunos consejos para pasar unas vacaciones satisfactorias en familia o con la pareja:
1- Es recomendable dividir de antemano todas las tareas del hogar.
2- Es importante entender -y explicarle a los hijos- que todos tenemos derecho a las vacaciones, incluida mamá, por lo que es mejor realizar las tareas en equipo.
3- Establecer contratos mínimos de convivencia. Si hay adolescentes, por ejemplo, pactar previamente cómo serán las salidas nocturnas, si serán todas las noches o sólo algunas, así como los horarios de regreso.
4- En parejas donde hay problemas previos, lo mejor es no intentar resolverlos en vacaciones, ya que sería realizar un cambio sobre otro cambio, que es el que implican de por sí las vacaciones.
5- No planificar actividades de antemano, lo importante es entender que la prioridad es el descanso.
6- Se pueden planear pequeños descansos en cualquier momento del año. Las "escapadas" traen grandes beneficios.
Monday, February 18, 2008
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
0 comments:
Post a Comment