Sunday, February 17, 2008

2001: AÑO DEL PUM PARA ABAJO EN LA TELE

TODO SE CAE: LAS IDEAS, LA PUBLICIDAD Y EL ENCENDIDO.


2001: AÑO DEL PUM PARA ABAJO EN LA TELE

Por. Georgina Dritsos

En el apocalipsis que fue el 2001 no se salvó tampoco la televisión. Sus mejores héroes vieron caer sus ratings y las cifras de publicidad languidecen. Ante este panorama ganaron lugar los chimentos, los freaks y la autorreferencia. Y no queda ni la posibilidad de cambiar de canal. Opinan Gasalla, Morgado y Rial.




A comienzos de octubre, y a pocos días de alejarse de su cargo de gerente de programación de Canal 13, Hugo Di Guglielmo, uno de los hombres que más conoce el mercado televisivo local, anticipó sin anestesia: "En la televisión argentina va a haber una crisis realmente fuerte, producto del tema económico, que se va a desencadenar desde el 2002 en adelante". En realidad, la crisis que predecía Di Guglielmo no está por venir, sino que llegó para instalarse hace ya un tiempo, mucho antes de las últimas medidas de Domingo Cavallo. Desde entonces se ha hecho más tangible, tanto para los trabajadores de la televisión -con despidos y recortes de salarios, entre otras medidas que vienen sufriendo-, como para el público, debido a la baja calidad de los programas que viene ofreciendo la pantalla. Los puntos débiles son varios. La crisis de los canales -con América a la cabeza, desde que se presentó en concurso de acreedores-, un grave descenso de la recaudación publicitaria, la falta de presupuesto para la producción de programas de mayor calidad, el descenso en los ratings y, como suele ocurrir todos los años a medida que se acerca el verano, la baja en los niveles de encendido, son factores clave para entender de qué se está hablando. Todo esto sumado a que, salvo excepciones, la televisión abierta atraviesa el período más autorreferencial de toda su historia. Pareciera que hoy sólo son noticia los hechos que genera la pantalla misma. Y cuanto más polémicos sean, mejor todavía.
MIRARSE EL OMBLIGO- Una nota de junio del diario Clarín daba cuenta de que había en ese momento por lo menos doce ciclos que se alimentaban exclusivamente de los hechos ocurridos en la televisión, como PNP, Televisión Registrada, Memoria y los programas de chimentos, entre otros. Envuelta en este fenómeno, la pantalla termina inevitablemente convertida en un ring televisivo en el cual Silvia Süller, Silvio Soldán, Jacobo Winograd, Tamaras y Gastones se reproducen como hongos. La realidad es considerada como tal sólo si nace en la televisión. Lo que pasa afuera ya no interesa, no vende. La época en la que la televisión era fundamentalmente un medio de comunicación que otorgaba al espectador la posibilidad de conocer otros mundos, quedó circunscripta a un pasado cada vez más lejano.Así como los grandes estudios de Hollywood sólo se atreven a invertir en figuras y productos de probada eficacia, los encargados de delinear las programaciones de los canales abiertos argentinos siguen apostando a lo mismo. Mientras sigan rindiendo más o menos bien, Marcelo Tinelli, Susana Giménez, Guillermo Francella, Julián Weich o la dupla Araujo/Macaya, por mencionar algunos ejemplos, tienen su porción del aire garantizada. Lo mismo pasa con las fórmulas televisivas. Así, se mantienen en pie y en plena reproducción los programas de chimentos, los talk shows -este año, con la novedad del toque profesional de Jorge Bucay-, los programas femeninos con entrevistas y juegos (Carmen Barbieri y Georgina Barbarossa), los de música tropical y los pastores que prometen salud, dinero y amor.
LA LARGA RISA DE ESTOS AÑOS- A este panorama se le suman los programas políticos con una vuelta de tuerca: ahora los conductores incorporan la visión humorística de la realidad (de Daniel Hadad a Jorge Lanata), así como cada vez más lo hacen los noticieros, que hasta incluyen la estética del videoclip para alivianar la información (Telenoche). La invasión de los reality shows y un par de programas de investigación periodística (incluyendo el boom de Telenoche Investiga), conforman, junto al resto de los productos tradicionales, una pantalla cada vez más fría y previsible. Dentro de este contexto, el gran ganador sigue siendo Telefé, con un rating promedio de 14 puntos y un encendido total del 40,5 por ciento (17,1 puntos por encima del 13), aunque de la mano de Claudio Villarruel también se han visto obligados a recortar presupuestos. Guste o no, el canal de la calle Pavón lidera la oferta de aire desde hace ya varios años. Pero para Telefónica, sus dueños, estos son tiempos de búsqueda de inversores, ya que, como la ley vigente prohíbe el monopolio de canales de aire, el COMFER los emplazó a que en un año se deshagan de una de sus dos señales y, como adelantó Villarruel, la decisión es desprenderse de Azul.El círculo vicioso es difícil de romper. Aunque los números cerraran, los directivos de los canales de aire no se atreverían a invertir en nuevas figuras o fórmulas, ya que cuando lo hacen parece demostrarse que, salvo excepciones -como el boom Gran Hermano-, terminan perdiendo. Eso sumado a que las figuritas repetidas siguen siendo, a pesar de todo, el único buen negocio que depara la TV argentina. En este panorama, aunque Susana Giménez tenga hoy 10 puntos menos que los más de 30 que alcanzaba en el 97, sigue al frente de los ratings, siendo superada este año solamente por algunos partidos de fútbol, las telenovelas fuertes (Betty, la fea y Yago), VideoMatch, Gran Hermano, Telenoche Investiga y Expedición Robinson. Hasta el mismo Marcelo Tinelli, que ocupa el primer lugar en el ranking de ganadores, no pudo evitar la caída en sus números, de un promedio de 30 en 1997, a 26,6 y 25,4 en su programa de los días lunes y jueves, respectivamente.De los peso pesados, el que peor la pasó este año fue Nicolás Repetto, que de un promedio de 25 puntos en el 2000 descendió a 15,6: una cifra nada desdeñable si se recuerda que Sábado Bus debió ponerle el pecho a los "valientes" de Solita Silveyra. Ni siquiera Guillermo Francella, una de las figuras más populares, pudo salvarse de la caída en los números. Su programa midió 15,7 a lo largo de este año, mientras que en el 99, con la tira Trillizos había llegado a picos de más de 30 puntos.
INVESTIGA Y TRIUNFARAS - En medio de los despidos y recortes salariales y de la salida de Hugo Di Guglielmo y el ingreso de Adrián Suar como nuevo hombre fuerte, Canal 13 tuvo este año una buena noticia. La gran sorpresa les llegó de la mano de Telenoche Investiga, el programa que conducen María Laura Santillán y Juan Miceli, que alcanzó un promedio de 26,4 puntos, quedando en el segundo lugar del ranking de los programas más vistos. Casi una excepción. Y habrá que ver qué pasa el año que viene, cuando Telefé ponga en el aire tres ediciones diarias de su nuevo noticiero, ubicadas en las mismas franjas horarias que los del 13, y muy probablemente también un programa de investigación periodística para darle pelea a Telenoche Investiga. Las interminables controversias de Silvio Soldán y Silvia Süller, sumadas al affaire Giselle Rímolo. La mutación de Sebastián Candelmo en Malenna y la consiguiente reaparición del Bambino Veira jurando por enésima vez que al chico no le hizo nada. La supuesta muerte de Jazmín, el perro de Susana. Los dimes y diretes de los participantes de los diversos reality shows, con Reality Reality y sus actores en picada a la cabeza del ranking de bochornos. Postales de la televisión argentina del nuevo siglo. Muestras elocuentes de que lo grotesco, la reiteración y sobre todo el chimento siguen interesando más que nada a los canales, no tanto por sus exiguos ratings -salvo Jorge Rial con 8,6 puntos de promedio, tres por arriba de la cifra general que alcanzó América a lo largo de este año- sino por ser programas de bajo costo y con mucha posibilidad de incorporar "chivos". En un reportaje concedido a 3 puntos, Ricardo Fitz Simon, vicepresidente de J. Walter Thompson, explicaba que desde hace dos años, pero sobre todo en este último, las empresas invierten cada vez más en "chivos". Algunas, incluso, llegan a pautar solamente en este rubro, que es mucho más económico que la publicidad tradicional. Los números son elocuentes. La recaudación publicitaria de la televisión abierta descendió de 354 millones en el 99 a 270 en el 2000 y a 210 durante este año. Frente a esta situación, uno de los grandes beneficiados parece ser el cable, que entre 1999 y 2000 ha visto crecer sus ingresos en publicidad de 207 millones a 232, casi lo mismo que logra hoy la televisión abierta. El cable resulta atractivo para los anunciantes porque les ofrece la posibilidad de captar un público de mayores ingresos entre sus 5,4 millones de hogares abonados, y porque es un mercado que les ofrece mayores facilidades (diversidad de franjas horarias, de canales, muchas más repeticiones) que los canales de aire. Sin embargo, todavía hay que esperar los números finales, ya que por el momento sólo se sabe que en el primer semestre el sector tuvo ingresos por un total de 91 millones.Paradójicamente, aunque la inversión publicitaria general es cada vez más acotada, el nivel de los comerciales exhibidos sigue en alza. La saga de Walter para Telefónica, la incorporación de personajes famosos como Gustavo Cerati en Quilmes, Pappo en Brahma, Charly García para pinturas Tersuave, el comercial de Telecom protagonizado por Eduardo Bergara Leumann, la polémica película de preservativos A con su particular interpretación de los diez mandamientos, o el comercial de Yupanqui, el club con menos hinchas de la Argentina, para Coca Cola, son algunos de los ejemplos de que la creatividad goza todavía de buena salud, por lo menos en el rubro publicidad. Muy lejos de ello, entre tanda y tanda, la mediocridad manda.


La ficción en crisis
Por Antonio Gasalla

Siempre recuerdo las palabras de Goar Mestre, de Canal 13, que ya en su época decía que la torta publicitaria sólo daba para dos canales. En épocas en las que hay menos plata, se nota más que los otros canales sobran. La televisión es un negocio. Cuando empecé en el medio, hace ya trece años, los presupuestos eran fabulosos, hasta que fueron bajando cada vez más. No se puede hacer un programa de ficción con las cifras que se manejan hoy. Sobre todo si hablamos de hacer humor, ya que para hacer gags, por ejemplo, necesitás romper cosas, algo imposible sin el dinero suficiente. Se achicó tanto la inversión que, obligadamente, surgió una nueva televisión de formatos, que debutó con La guerra de los sexos, Sorpresa y media y otros más hasta llegar a la actualidad cuando hay más programas importados que nunca. La idea es usar cada vez menos el cerebro. Ahora se usan los códigos más sencillos. Y en ese contexto aparece asimismo una crítica a la misma televisión. El chimento siempre interesó. En los últimos años, el artista no vale por su obra, sino que existe en la medida en que cuente su vida. Desde hace años el público se ha convertido en un gran espectáculo. En los noticieros los vecinos son los que cuentan qué pasó, hasta al nenito del barrio le ponen un micrófono para que relate alguna noticia. Eso fue pasando cada vez más y ahora hasta nos parece normal. La televisión es la opinión del público, la de aquellos que copan los programas de la tarde para contar sus problemas. Antes había más programas de ficción que entretenían a la gente desde otro lugar. La ficción también está en crisis. Si los reality shows muestran lo que pasa en la vida, la infidelidad por ejemplo, como en Confianza ciega, y eso lo comparás con la ficción, se ve que el reality show termina ganando por impacto.


Recaudación publicitaria
CANALES DE AIRE1999 354 millones
2000 270 millones
2001 235 millones
CANALES DE CABLE1999 207 millones
2000 232 millones
2001 91 millones (6 meses)


EL LADO PUERIL
Por Claudio Morgado. Conductor de Televisión Registrada

La televisión sigue sin definir su lenguaje. ¿De qué habla la tele? ¿Cuál es su objeto? Vemos que paso a paso va incrementando su poderío. La televisión es formadora de opinión pero también es generadora de entidad. La televisión es ontogénica. Lo que es, es sólo porque se expuso televisivamente, si no... minga. La televisión otorga sentido y entidad, ¿pero cuál es su precio? Si el objeto de nuestro análisis es de por sí complicado y difuso, lo es más al tratarse de la manifestación local del fenómeno: nuestra tele. La frase más pronunciada del año fue: "Se achicó la torta publicitaria como nunca". Esto trajo aparejado un sinnúmero de complicaciones. Se polarizó la tanda, o sea que los grandes programas captaron casi la totalidad de la misma y los pequeños o incipientes quedaron a la deriva. Esto trajo también el desfile de personajes y de temáticas fellinescas con una misión clara: conseguir algún punto extra de rating a cualquier precio. La novedad de este año sin duda fueron los reality shows. Creo que la mejor definición de ellos la dio Miguel Ángel Solá, quien consideró que estas especies eran similares a experimentos nazis. Así, tuvimos los minutos de gloria de las Tamaras y Gastones, demostrándonos que la posibilidad de ser televisivo cada vez es más cercana. Hubo cosas interesantes este año referidas especialmente a la ficción, con notables actuaciones y buena producción. Pero creo que por la lucha del reparto de la escueta torta, presenciamos lo peor de la cosecha. La televisión nos mostró su perfil más pueril, nos mostró su voracidad.

Ni educa ni estupidiza

Por Jorge Rial. Conductor de Intrusos

La crisis creativa de la televisión actual es la misma que existe desde hace años, salvo alguna que otra excepción. A nivel económico, para el medio fue, lejos, el peor año, prólogo del que viene. La de hoy es una televisión pobre, inmersa en la necesidad de aguzar el ingenio, lo cual trae como consecuencia que cada vez haya más desconocidos en los programas. Algo que, por otro lado, fue un efecto de la proliferación de los reality shows. No creo que este hecho puntual le haga mal. Es la tele nada más. Es entretenimiento. No tiene que educar. De hecho, no conozco ningún programa que eduque. La TV siempre fue tan mala como ahora, lo que pasa es que hoy, que a los canales de aire les sumamos los 65 canales del cable, queda más expuesta la pobreza creativa.La TV es una industria que tiene que dejar ganancias y su misión es entretener e informar. Yo no intento educar a través de la tele, así como nunca me eduqué a través de ella. Me educaron mis padres. Lo que pasa es que hoy muchos padres no tienen tiempo para sus hijos y los sientan frente al televisor sin controlar lo que ven. Hay una pobreza muy grande a la hora de producir. Los temas disparadores salen de Intrusos, pero es verdad que hay demasiados programas con la misma fórmula, ya que es más fácil reciclar que crear. Se sabe que si en tu programa hacés algo nuevo, después te lo levantan. Nosotros instalamos personajes como el papá de Tamara o Malenna Candelmo. Tampoco soy de los que creen que con esto estupidizás a la gente. Lo que te hace más estúpido es la pobreza. Lo de "televisión basura" es una invención del periodismo, no de la gente común. Nunca nadie me paró en la calle y me dijo que yo hago "televisión basura". Laburo para la gente, no para los periodistas. Cabe preguntar, además, ¿quién no hace "televisión basura"? ¿Neustadt? ¿o Mariano Grondona, que llevó a Silvio Soldán a su programa? Y esto no hay nadie que me lo pueda responder. En este contexto, hay gente a la que todavía respeto, como Jorge Lanata. Él y sus compañeros me parecen los mejores periodistas televisivos de la actualidad, aunque esto no significa que sean puristas. En el periodismo es muy difícil ser puro.

1 comments:

Anonymous said...

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